

















Hay marcas que ‘solo’ necesitan encontrarse. Ese fue el punto de partida de nuestro trabajo junto a Lluna de Neu. Detrás de sus productos existía una forma de entender la cosmética basada en el respeto por la piel, por el entorno y por los ritmos naturales. Una filosofía construida durante años que necesitaba una identidad capaz de comunicarla con la misma autenticidad con la que había nacido.
Desarrollamos un proceso completo de rebranding que transformó la manera en la que la marca se presentaba al mundo. Definimos un nuevo código visual, diseñamos el packaging de sus productos, desarrollamos la dirección de fotografía, construimos una narrativa coherente y trasladamos todo ese universo a campañas de comunicación para redes sociales.
Cada decisión respondía a una misma idea: hacer visible la esencia de la marca sin artificios. Porque cuando un producto nace desde la honestidad, la comunicación no necesita exagerar. Solo necesita ser coherente.
La nueva identidad permitió unificar todos los puntos de contacto con la marca y construir una experiencia reconocible, desde el primer vistazo a un envase hasta una publicación en redes sociales o la visita a su tienda online. Una comunicación capaz de transmitir calma, naturaleza y confianza, igual que lo hacen sus formulaciones.
Creemos que el branding no consiste en cambiar cómo se ve una marca. Consiste en conseguir que, por fin, se parezca a lo que realmente es.